Inicio Noticias

Aruba, una isla para elegir cómo disfrutarla

Palm Beach Aruba Caribbean, white long sandy beach with palm trees at Aruba Antilles.

Playas extensas, clima cálido, hotelería y una propuesta que combina descanso, gastronomía, compras y paseos. La posibilidad de comenzar el viaje desde Rosario

Hay destinos que se explican rápidamente con una imagen. En Aruba, esa imagen probablemente sea la de una playa extensa, arena clara y agua turquesa. Eagle Beach y Palm Beach justifican buena parte de esa fama. Sin embargo, la llamada “Isla Feliz” empieza a mostrar su verdadera dimensión cuando se abandona por unas horas la reposera y se recorre la isla.

Ese equilibrio entre descanso y movimiento es uno de los atractivos que más destaca Aitana Fernández, de Turismo Carey, agencia rosarina con más de 60 años de trayectoria. “Cuando hablamos de Aruba, la primera imagen que aparece es la de sus playas, y por supuesto que son espectaculares. Pero cuando uno conoce realmente la isla descubre que hay muchísimo más. Nuestra tarea como agencia es poder transmitir esa experiencia y ayudar al pasajero a elegir no solamente el destino, sino la mejor forma de vivirlo”, explica.

Un destino para todo el año

Aruba está ubicada al sur del Caribe, cerca de las costas de Venezuela y fuera de la principal zona de huracanes. Sus temperaturas cálidas durante buena parte del año y un régimen de lluvias menos frecuente que en otras islas de la región contribuyen a que las vacaciones de playa no dependan de una temporada tan acotada.

También aparece un tema que en los últimos años ganó espacio entre las consultas de quienes eligen el Caribe: el sargazo. A diferencia de otros destinos de la región que pueden verse afectados estacionalmente, Aruba no suele registrar acumulaciones significativas en sus principales playas turísticas. Para el viajero que imagina buena parte de sus vacaciones junto al mar, es un dato que aporta previsibilidad.

Pero la isla tiene otro paisaje para mostrar. El Parque Nacional Arikok despliega una geografía árida, con cactus, formaciones rocosas y sectores salvajes que contrastan con el Caribe de las postales. En Oranjestad, la capital, aparece la influencia neerlandesa en la arquitectura y en la identidad de la ciudad, mientras las compras y la gastronomía permiten sumar otros planes al itinerario.

Las distancias también juegan a favor. Aruba puede recorrerse con relativa facilidad y permite armar jornadas diferentes: una mañana de playa, un paseo por el interior de la isla, una cena o una salida por Palm Beach. No hace falta elegir entre descanso y actividades: la gracia está justamente en combinarlos.