José Froilán Gonzalez, popularmente conocido como «El Indio Froilán», es un reconocido artesano de bombos legueros de Santiago del Estero. Estos instrumentos musicales de percusión de la familia de los membranófonos están construidos con un cuerpo de madera de ceibo qué se ahueca hasta obtener un cilindro de pared fina. Para los parches se utilizan cueros de cabra con el que se obtiene un sonido vibrante y agudo qué se suele poner de un lado; y del otro lado, cuero de oveja tasado con el que se logra un sonido más grave y apagado por la lana. Los aros qué aprietan los parches los realizan con madera de quebracho blanco y el correaje que sirve para tensar los parches de suelas de vacuna. También talla los palillos y arma las macetas de lana forrada en cuero que amortiguan el golpe al pegar en el parche. Finalmente personaliza su obra con artísticos pirograbados. Sus afamados bombos fueron y son utilizados por los más importantes conjuntos e intérpretes locales, nacionales e internacionales.
¿Por Qué se Llama Bombo Leguero?
El bombo leguero es un instrumento típico argentino que debe su nombre a la capacidad de su sonido para recorrer grandes distancias, abarcando una o más «leguas». En tiempos antiguos, en las vastas extensiones del campo argentino, los gauchos utilizaban el bombo para comunicarse mediante sonidos que podían escucharse a kilómetros de distancia.
Una legua es una medida de distancia que equivale a unos 5 kilómetros, y el retumbar del bombo leguero podía alcanzar esa distancia, de ahí el término «leguero». Este tambor, fabricado artesanalmente con troncos huecos y cuero de cabra o vaca, no solo es un símbolo del folclore argentino, sino también un medio de comunicación ancestral, utilizado para convocar a reuniones, alertar sobre peligros o marcar el inicio de festividades.
Hoy en día, el bombo leguero sigue siendo un emblema del folclore argentino, presente en festivales, peñas y fiestas populares, manteniendo viva una tradición que resuena a través del tiempo
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