Desde su infancia en Moquehue, provincia de Neuquén, construyó un fuerte vínculo con el lugar que lo vio crecer y donde hoy desarrolla un proyecto turístico único en el país. A través de su centro de formación en buceo, impulsa experiencias en la naturaleza y promueve el desarrollo local.

Desde chico Sebastián Peri comenzó un vínculo muy fuerte con Moquehue, lugar que lo vio crecer, donde dio sus primeros pasos y construyó su identidad. Sus padres levantaron una cabaña en 1977 que, con el tiempo, se transformó en el hogar y una historia personal profunda unida a este lugar en la cordillera neuquina.

Este prestador turístico de buceo tuvo la posibilidad de viajar, conocer diferentes culturas y nutrirse de experiencias. Esto le permitió entender la importancia del servicio, la hospitalidad y el valor de generar experiencias inolvidables.

Convencido de que fue el motor que sostuvo cada etapa, el mayor riesgo que tomó Sebastián fue dedicar gran parte de su vida a un proyecto que muchos consideraban una locura. “Aposté a desarrollar en Moquehue un centro de formación integral en buceo, hoy somos el único centro del país especializado en las tres ramas más importantes del buceo: deportivo, comercial y de seguridad pública”, resaltó.