En las Sierras de Ancasti, provincia de Catamarca, existe este lugar que sobresale dentro de las rutas de senderismo, especialmente para los amantes de la naturaleza, la arqueología y la historia

Hay muchas rutas de senderismo para explorar sitios arqueológicos en las Sierras de Ancasti y alrededores, en la provincia de Catamarca. Sin embargo esas opciones también hacen que sea fácil decidir adónde ir, especialmente para los amantes de la naturaleza, la arqueología y la historia porque uno de estos lugares sobresale: La Tunita, apodada como “la Capilla Sixtina de la Argentina”

Las pinturas rupestres se encuentran en un área protegida, el Parque Arqueológico La Tunita que abarca unas 2.000 hectáreas de un entorno natural donde la vegetación oscila entre la ecorregión de transición del bosque chaqueño a las yungas. La geología nos resulta familiar, porque las Sierras de Ancasti, al igual que las de Córdoba, son parte de la misma formación, las Sierras Pampeanas. Sin embargo aquí maravilla encontrar el bosque nativo casi intacto. En efecto, el árbol predominante, el cebil, crece y cubre las laderas orientales de las montañas hasta altitudes que oscilan entre 700 y 1.500 metros sobre el nivel del mar. Este tapizado de frondosas copas verdes impide la erosión hídrica y es refugio de rica fauna. El lugar, al que sólo se ingresa con guía autorizado, es de relativamente fácil acceso.

Esta visita es una excursión ideal para un de fin de semana. La caminata es una auténtica aventura. Sorprende a cada paso la majestuosidad de los árboles de gran porte -de hasta 30 metros de altura- y cientos de años de antigüedad. Entre ellos, también tapizan las laderas los palos borrachos, orco quebrachos, los matos (pertenecientes a la familia de los arrayanes) y diversas especies de orquídeas. El sendero sube y baja. La caminata resulta suave y tranquila bajo la sombra de los árboles. Cada tanto, nos detenemos a escuchar las explicaciones del guía. El misterio aumenta cuando nos detenemos en las primeras pictografías. Una ventana se abre en el bloque granítico que pareciera haber sido transportado al lugar por una mano gigante. La increíble exhibición de arte rupestre está cerca.

Al fin, tras una marcha de poco menos de una hora, se llega sitio principal que se encuentra dividido en dos sectores, separados pocos metros. En el primero, conocido como “El Hornero” la roca semeja un huevo gigante. Allí se desciende por una escalera de madera hasta el recinto de entrada, donde se observan motivos típicos de La Aguada. Después la plataforma se adentra en una cueva oscura. Hay que aguardar a que la vista se acomode a la penumbra para que comencemos a descubrir los dibujos zoomorfos y geométricos, más modernos.