Localidad de la pedanía de San Bartolomé, en el departamento Río Cuarto, en la provincia de Córdoba, Argentina.
Ubicada a 70 km de la ciudad de Río Cuarto hacia el noroeste, en la falda oriental de la cadena de Los Comechingones. Se encuentra a 900 m s. n. m.
Está bordeada por el río Las Barrancas, que se forma en el paraje conocido como Unión de los Ríos, en la confluencia de los ríos El Talita y Las Moras. El río San Bartolomé, el río de Las Barrancas y el río de Piedra Blanca son los principales afluentes del Río Cuarto.
Una exuberante vegetación adorna a esta hermosa villa, encontrándose alrededor de 300 especies de plantas, la mayoría de ellas nativas de Argentina. Dentro de la composición florística existen 8 especies utilizadas como forestales, 28 con aptitud forrajera, 42 empleadas como ornamentales y 120 con propiedades medicinales.
Personaje ilustre del bosque serrano, el «Molle de beber» es uno de los árboles más bonitos y útiles de la serranía Alpacorralense.
Alpa Corral es un excelente entorno para apreciar los más variados cantos y colores de las aproximadamente 120 especies de aves que frecuentan el paisaje de esta villa. Además de sus hermosos cantos y curiosas formas, las aves tienen un preciado rincón en la cultura como protagonistas de poesías, adivinanzas, coplas, dichos, leyendas y un sinnúmero de manifestaciones artísticas.
Estancia ¨Hambaré¨ (Alpa Corral – Cba)
A principios de siglo el inglés
Carlos D´Glymes, construyó sobre la calle que lleva su nombre la estancia Hambaré.
Dentro del imponente lugar, rodeado de amplios jardines y esculturas de animales y personas (Ya casi destruidas por el tiempo), enclavada en un lugar bellísimo, se edificó una capilla. Se hizo traer desde Europa una Imagen de la Virgen de Pompeya para colocar en ella, proyecto que nunca pudo concretarse. La imagen fue ubicada en una habitación de la estancia y trasladada muchos años después a la Capilla del pueblo de Alpa Corral donde permanece hasta el día de hoy y puede ser visitada. Después de varios años, exactamente el 13 de abril de 1997, unos jóvenes que se encontraban en el lugar, observaron en una ventana de la vieja Capilla una imagen de la Virgen reflejada en ella. A partir de este momento, el lugar se transformó en un sitio de continuo peregrinaje para muchísimos fieles que diariamente van allí a manifestar su fe y agradecimiento por los favores recibidos. El reflejo se puede percibir desde el ingreso donde hay un lugar señalado.
Soy Rodantero fuente