En pleno Valle Calchaquí, Molinos invita a viajar en el tiempo entre calles de adobe, cerros rojizos y cielos que parecen no tener fin. Su histórica iglesia del siglo XVII y sus casas coloniales guardan el encanto de otra época, mientras que las bodegas de altura y los paisajes imponentes convierten a este rincón salteño en el lugar perfecto para conectar con la naturaleza y las tradiciones del norte.
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