En un mundo donde las escapadas a las playas repletas y el calor agobiante saturan la paciencia del turista, una nueva corriente gana terreno: el nocturismo. Esta modalidad propone redescubrir los destinos más emblemáticos del planeta bajo el manto de la oscuridad, ofreciendo una perspectiva inmersiva que el día simplemente no puede igualar.
El fenómeno no solo responde a una búsqueda estética. Según datos recientes de Booking, el 63% de los argentinos ya planea volcar sus actividades hacia la noche para esquivar las temperaturas extremas. La crisis climática empuja a los viajeros a reorganizar su agenda: el 60% de los turistas hoy prioriza la protección contra los rayos UV y elige salir de excursión cuando el sol finalmente se esconde.
Por qué el cambio climático impulsa el turismo nocturno
La subida global de las temperaturas transformó los hábitos de consumo. Los viajeros ya no quieren sufrir el sol del mediodía; ahora buscan el frescor de la madrugada o el atardecer. Esta tendencia, además de proteger la salud, permite conectar con la naturaleza de una forma mucho más íntima y silenciosa.
fuente Lt10






