Un archipiélago poco conocido por los viajeros argentinos que combina algunas de las mejores costas del mundo, aguas transparentes y arrecifes extraordinarios
Hay lugares donde cuesta creer que el paisaje no haya sido exagerado por una fotografía. Sitios en los que la luz juega con el agua hasta convertirla en una sucesión de tonos imposibles de distinguir entre sí: azul transparente, verde esmeralda, turquesa profundo. En esos lugares, la playa deja de ser solamente una orilla y se transforma en una experiencia.
Ese lugar existe y se llama Turks & Caicos, un archipiélago del Caribe que todavía no forma parte del mapa turístico habitual de muchos viajeros argentinos. Ubicado en el Atlántico Norte, entre Bahamas y República Dominicana, este territorio británico de ultramar está formado por decenas de islas y cayos, aunque solo un pequeño grupo está habitado. Esa combinación de naturaleza protegida y baja densidad poblacional es, precisamente, una de sus grandes diferencias.
El destino tiene una particularidad: aquí el mar no acompaña al paisaje. El mar es el paisaje.
La isla en la que empieza todo
Para la mayoría de los visitantes, el viaje comienza en Providenciales, la isla más desarrollada del archipiélago y la puerta de entrada a Turks & Caicos. Allí se concentra la mayor parte de los hoteles, restaurantes y servicios, pero también algunos de los escenarios que explican por qué este destino ganó fama entre quienes buscan playas excepcionales y una experiencia más tranquila que otros clásicos del Caribe.
Desde Providenciales se entiende la geografía del lugar: un territorio formado por cayos, bancos de arena, arrecifes y pequeñas islas donde muchas veces la mejor forma de llegar no es por carretera, sino navegando.
Esa sensación de estar frente a un destino todavía abierto y poco intervenido aparece apenas uno se aleja de las zonas más conocidas. Hay playas donde el silencio forma parte del paisaje, donde la única compañía puede ser el sonido del viento, el movimiento de las palmeras y el agua avanzando lentamente sobre la arena. fuente la capital






